lunes, 10 de enero de 2011

Poema

A pesar de no ser nada aficionada a la poesia os mando este poema. Es de un chico canario que murió en 1976 a los veinte años.
A veces, cuando la noche me aprisiona
suelo sentarme frente a una cabina telefonica
y contemplar las bocas que hablan para lejanos oidos.

Y cuando el hielo de la soledad me ha desvenado,
los barrenderos moros canturrena tristemente
y las estrellas ocupan su lugar,
yo acaricio el telefono y le susurro sin usar monedas.

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