martes, 9 de marzo de 2010

El libro de Marzo es "Ensayo sobre la ceguera" de José Saramago (Por Silvia y Luz Marina)

JOSÉ SARAMAGO nació en Azinhaga (Portugal) en 1922, en el seno de una familia campesina y de escasos recursos económicos, por lo que no pudo finalizar sus estudios y que determina su carácter y tendencia política Antes de responder a la llamada de la literatura trabajó en diversos oficios, desde cerrajero o mecánico, hasta editor. En 1947 publicó su primera novela, "Tierra de pecado". Pese a las críticas estimulantes que entonces recibió, el autor decidió permanecer sin publicar más de veinte años porque, como él afirma ahora «quizá no tenía nada que decir». Sin embargo, a finales de los sesenta se presentó con dos libros de poemas: "Os poemas possiveis" y "Provavelmente alegría" (parte de un ciclo que completaría en 1975 con "O ano de 1993"). Puede que la demorada publicación de sus textos sea el motivo por el que numerosos críticos lo consideran un «autor tardío». Y quizá sea cierto, aunque ello en modo alguno vaya en contra de una cuestión mucho más importante: Saramago es dueño de un mundo propio, minuciosamente creado, libro a libro, y su obra lleva muchos años situándolo en el primer plano literario de su país. Ya sus primeras publicaciones en prosa -"Manual de pintura y caligrafía" (1977) y "Alzado del suelo" (1980),- lo acreditan como un autor de indiscutible originalidad, por su controvertida visión de la historia y de la cultura. No obstante, la celebridad y el reconocimiento a escala internacional le llegan con la aparición en 1982 de su ya legendaria novela "Memorial del convento", a la que siguió "El año de la muerte de Ricardo Reis". El trabajo narrativo de José Saramago goza desde entonces de una admiración sin límites, que cada nuevo título va confirmando: "La balsa de piedra" (1986), "Historia del cerco de Lisboa" (1989), "El evangelio según Jesucristo" (1991) que crea una gran polémica en su país que le hace abandonarlo e instalarse en Lanzarote, "Casi un objeto" (1994), "Viaje a Portugal" (1995) o "Ensayo sobre la ceguera" (1996), “Todos los nombres” (1997), “Ensayo sobre la lucidez” (2004), etc. Todos estos textos -que suscitan tantos elogios como reñidos debates- consagran a José Saramago como una de las principales figuras de la literatura de este siglo. Distinguido por su labor con numerosos galardones, entre ellos el Nóbel de Literatura en 1998 y el Camoes y doctorados honoris causa (por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia), José Saramago ha logrado compaginar sus viajes y su labor literaria con su amor a Lisboa y sus estancias en Lanzarote, lugares en los que reside alternativamente y donde lleva adelante su labor literaria.

"ENSAYO SOBRE LA CEGUERA" es, para muchos críticos, la mejor novela de Saramago. Con un estilo ciertamente original, frenético, y un modus operandi de ciencia ficción por su trama apocalíptica y surrealista, José Saramago hace que una novela densa se lea fácilmente, con total complicidad con el lector, por el horror que éste está leyendo, e inevitablemente, imaginándose. José Saramago utiliza párrafos largos, muchos verbos, pocos adjetivos pero muy explicativos y visuales, y no usa el punto y seguido, sino una coma y escribe la palabra posterior en mayúsculas. Además, alterna narraciones en tercera persona con monólogos de algunos de los personajes, de forma que a veces no es evidente saber si el personaje está hablando o pensando lo que está escrito. También típico de Saramago, en lugar de los nombres, los personajes son mencionados por las denominaciones descriptivas, algunas marcadamente irónicas como “El niño estrábico”. Es importante explicar esto porque de primeras, es complicado acostumbrarse a leer con placer la absurda trama que nos propone Saramago. En cierto modo, podemos estar hablando de una novela de terror, porque es difícil superar la fuerza y el impacto de la situación de la que se parte como premisa, un señor que conduce, y que de repente, ante un semáforo en rojo, se queda ciego. Pero no una ceguera normal: en un abrir y cerrar de ojos lo ve todo blanco. Con un final muy acertado y un envolvente estilo que, como ya se ha dicho, se hace difícil al principio, Ensayo sobre la ceguera es una de las grandes novelas sobre la condición humana porque en ella abundan reflexiones y análisis de situaciones mundanas, además de tratar temas personales, morales y universales. La adaptación cinematográfica de la novela fue dirigida por Fernando Meirelles en 2008 y se titula Blindness.

“Me gustaría escribir un libro feliz; yo tengo todos los elementos para ser un hombre feliz; pero sencillamente no puedo. Sin embargo, hay una cosa que sí me hace feliz, y es decir lo que pienso”. José Saramago.

REUNIONES EL 5 Y EL 26 DE MARZO A LAS 20 H.

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